"El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad." Jacobo Fijman, poeta.
miércoles, 18 de enero de 2012
jueves, 15 de diciembre de 2011
Cierre de año que abre nuevas experiencias
La energía Yin y Yang en mi
Dramaturga
Hoy pensaba en cómo mi vida, o por lo menos lo más jugoso de mi vida, gira
en torno de mi objeto del deseo: el arte. Segura y primeramente el teatro, pero
también el cine y la fotografía como síntesis simbólicas que me atrapan.
¿Porqué no sólo la actuación? Y también la licenciatura en artes y la
dramaturgia. Porque me encuentro con un objeto sumamente amplio, con todo un
Universo por descubrir. Porque intento contener desde estas tres aristas a este
objeto que se me escapa, que se vuelve infinita cantidad de pequeños detalles o
grandes estructuras, o conjunto de emociones, o batería de imágenes o palabras
que crean mundos, otros mundos, otros símbolos que aveces son los mismos
símbolos de siempre.
Hoy descubrí que mi Licenciada en Artes quiere penetrar su objeto del
deseo, quiere verlo desde adentro, le suplica que le explique su visión del
mundo, la encuentra excesiva y perturbadoramente plena, amplia, compleja.
Quiere dominarla, búsqueda absurda en la cual a cada paso ella se le escapa.
Y si mi licenciada es yang entonces mi actriz es yin, es tierra, es
abierta, el aire que conoce el cielo pero planea cerquita de la tierra, como
briza suave. Mi actriz conoce de aromas y superficies, de colores y de alturas,
de voces y de energías. Mi actriz se desintegra en cada personaje, se funde,
desaparece para ser espacio vacío que alberga la vida. Mi energía yin abre
surcos en la tierra para que florezca la diversidad de la vida.
Fue entonces que vino a mí una hipótesis: mi dramaturga era la síntesis,
que aunque aun solitaria y joven pretende contener a estas dos energías en una
misma imagen: el yin-yang, el complemento, el lugar de paso entre los sueños y
la vigilia, entre la sombra y la ideología, entre el Ser Racional y el Ser Sensible.
Mi dramaturga es el Espíritu, que media entre el Aliento Divino y el Barro de
la existencia.
Mi dramaturga me enseña que de nada sirve una idea, una imagen, un concepto
si no puede encarnarse y volverse acción. Mi dramaturga me enseña que de nada
sirve la pura emoción si no encontramos la forma de que comunique algo.
El Espíritu viene hacia mí y me cuenta historias donde todos los tiempos se
hacen presentes.
sábado, 10 de diciembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Las Puertas
Porque la forma es contenido. Investigando nuevas formas para las didascalias...
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ESCENA
I
Violeta intenta
limpiar. Transpira, por momentos le falta el aire, hay mucha humedad.
VIOLETA
va de un lado al otro, levanta un papel
y lo coloca en un cajón, barre unos segundos y mira la pila de ropa, deja la
escoba toma una pollera, abre una de las puertas y la tira, se abanica con la
mano, vuelve a intentar barrer, se desploma sobre un sillón, llorisquea.
¡No se por dónde
empezar! Esto es un caos. Ordeno y a los dos días ya es todo un quilombo de nuevo.
La ropa, los papeles, los libros que juntan tierra, el olor al pis del loro.
¡No puedo más!
Se escuchan unos golpes que vienen de la
puerta negra, Violeta se para y prende un equipo de música, escuchamos unas
arpas y sonido de un río. Sonríe
y vuelve a intentar ordenar, la misma secuencia de antes, todo lo deja por la
mitad, se desploma en un sillón, silencio. Violeta mira al infinito, cierra los
ojos y respira lento. Se para bruscamente. Sale y vuelve con la cara, el pelo y
las manos empapadas.
“Lo que mata es
la humedad” decías… ¡lo que mata es la ciudad! El asfalto gris que se guarda
todo el calor del día para escupírtelo a la noche. Lo que mata es el estúpido
de mi vecino con su nuevo home teatre y su música a todo volumen el domingo a
la mañana… lo que mata es… Silencio. Respirá profundo.
.
.
.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Nuevo entorno, nueva obra...
LAS
PUERTAS
Para encontrarse en lo infinito,
es preciso discriminar para luego unir.
I-Ching
Una mujer en el
living de su casa. En el fondo dos puertas: una blanca y otra negra, a la
derecha y a la izquierda también hay una puerta de cada lado, ambas marrones de
madera vieja. El living está sumamente desordenado: tres sillones individuales
de distintos colores y sobre uno de ellos hay una pila enorme de ropas -algunas
muy gastadas y viejas-, en el piso tierra y papeles desordenados, sobre la mesa
ratona un florero con margaritas que fueron amarillas y blancas pero ahora ya
están marchitas, varios libros y un frasquito para hacer burbujas. Junto a los
sillones un loro y a sus pies un potus reseco.
jueves, 24 de noviembre de 2011
De amores eternos...
En el escenario un jacarandá, un gato de tres colores y
sonido de una cascada lejana.
ESC. I:
En escena ELLA, tiene un vestido
blanco acampanado y un pañuelo de seda negro en el cuello. Por la derecha entra una
MUJER, de unos 35 años, tiene un vestido de noche azul marino con un gran escote y tacos altos, entra
corriendo.
MUJER: ¡Puta! Me
perdí. (a ELLA) ¿Sabés dónde estamos?
ELLA: En un
bosque…
MUJER: Sí, ya se
que estamos en un bosque, pero cómo llego a la fiesta.
ELLA: Me parece
que ya no llega…
MUJER: (le da
un taconazo al piso y se dobla el pie) ¡la puta madre! Cagué los tacos
nuevos. ¿Cómo que no llego a la fiesta? ¿y Oscar?
ELLA: ¿quién es Oscar?
MUJER: No importa,
no importa. ¿Cómo vuelvo?
ELLA: ¿adónde?
MUJER: A la
autopista. (mira para todos lados) ¡¿y mi cartera?! (resopla)
¿tenés un cigarrillo?
ELLA: No, perdón.
MUJER: Está bien,
está bien, estoy dejando de fumar. Bueno, ¿cómo vuelvo?
ELLA: Creo que
los caminos están cerrados.
MUJER: ¿cómo que
están cerrados? ¿y ahora?
ELLA: Hay que
esperar.
MUJER: ¡qué! ¿un
milagro?
ELLA: capaz…
MUJER: ¿podés
dejar de tomarme el pelo?
ELLA: Te juro que
no te estoy cargando…
MUJER: (llora repentinamente) Hacía tanto que no salía…
ELLA: (coloca
su pañuelo negro en el piso) Vení, sentate acá.
(La MUJER se sienta, a su lado se coloca ELLA)
MUJER: No tendría
que haber salido.
ELLA: ¿a dónde
estabas yendo?
MUJER: A una
fiesta.
ELLA: ¿qué
fiesta?
MUJER: (piensa)
No me acuerdo, pero iba a algún lugar importante, por eso me arreglé tanto.
ELLA: Capaz no
hacía falta que te arreglaras tanto.
MUJER: Bueno, me
pareció importante…
ELLA: ¿quién es
Oscar?
MUJER: Mi marido (sonríe
perdida en un recuerdo)
ELLA: ¿y cómo se
conocieron?
MUJER: ¡De
casualidad! Él es el primo del mejor amigo de una amiga. Un día fue el
cumpleaños del amigo de mi amiga y yo fui y Oscar también y ahí nos conocimos.
Charlamos y bailamos. Bailamos juntos toda la noche. ¡Tomamos tanto esa noche!
ELLA: ¿cómo se
siente emborracharse?
MUJER: ¿nunca te
emborrachaste?
ELLA: Nunca.
MUJER: (piensa)
Es como si te tiraras en paracaídas sin paracaídas.
(ambas ríen)
ELLA: mientras
estás en el aire ¡todo anda genial!
MUJER: ¡exacto!
ELLA: ¿y cuando
llegás al piso?
MUJER: ¡paf! Pero
¡¿quién te quita lo bailado?!
ELLA: ¿y por qué
se casaron?
MUJER: Porque
quedé embarazada de Kevin
ELLA: ¿por eso?
MUJER: No, tenés
razón. Nos casamos porque nos divertíamos mucho juntos. ¡Él me hacía reír
tanto! Y yo lo cuidaba, lo cuidaba mucho. Oscar es de esas personas que sólo
pueden hacerse mal a ellos mismos. Y yo sólo quería abrazarlo. ¡Él me hacía
reír tanto! Y todos los domingos durante más de un año me trajo a casa una
flor.
ELLA: ¿por qué?
MUJER: Porque
sabía que odiaba los domingos.
(pausa)
ELLA: ¿y Kevin?
¿cómo es él?
MUJER: Fresco… y
seguro, muy seguro de él mismo. ¡No se a quién salió ese chico!
(ambas ríen)
Se lo ve tan lindo jugando al
rugby. Kevin es el capitán del equipo. Tenés que verlo alentar a sus
compañeros. Lo quieren tanto, no se de dónde sacó tanto carisma el petizo.
ELLA: Una familia
hermosa…
MUJER: sí.
(pausa)
ELLA: ¿Me prestás
tu anillo de casamiento?
MUJER: (mira el anillo y se lo saca suave)
ELLA: Gracias (lo
presiona dentro de su puño y cuando abre la mano el anillo se convirtió en un
diente de león, lo sopla)
MUJER: ¡¿qué
hacés?! ¿y el anillo? ¿te volviste loca?
ELLA: (se aleja un poco) Perdón, tenía que hacerlo…
MUJER: ¿qué cosa?
¿dónde está el anillo? ¡loca de mierda! ¿cómo llegué acá, Dios?
ELLA: Perdón,
tenía que hacerlo… te juro que voy a darte otra cosa a cambio…
MUJER: ¡Pero yo
quiero mi anillo! ¡quiero volver a casa! (llora muchísimo)
ELLA: Ya no podés
volver…
MUJER: ¿pero qué me
estás diciendo? Yo de acá me voy…
ELLA: Voy a estar
acá…
MUJER: ¡No pienso
volver a verte!
ELLA: siempre…
MUJER: ¡Loca! (sale)
(Pausa, ELLA también llora, luego de un rato la MUJER
vuelve a ingresar)
MUJER: ¿otra vez
acá?
ELLA: Los caminos
son circulares…
MUJER: ¿estoy
soñando?
ELLA: No…
MUJER: (mira
para todos lados) ¿y entonces?
ELLA: Este es un
lugar de paso…
MUJER: ¿de paso a
dónde?
ELLA: a donde vos
quieras ir…
MUJER: ¡a mi casa!
ELLA: No, lo
siento… primero tenés que aceptarlo… sino no puedo dejarte ir.
MUJER: ¡Voy a
caminar en círculos toda la vida entonces!
ELLA: Vení, te
prometo que si lo aceptás te doy un regalo hermoso…
MUJER: ¡No puede
ser! ¡No puede ser! ¡No puede ser!
ELLA: (se
acerca a abrazarla)
MUJER: (respira
profundo, mira a un lado y al otro, mira sus pies ya descalzos y los de ELLA) Entonces…
ELLA: si… Pero
te prometo que ellos van a estar bien.
MUJER: (mira al suelo) ahora… (se toma la cruz)
ELLA: ¿Tuviste
miedo?
MUJER: No, esta vez no. Siempre le tuve miedo a todo: a quedarme
sin amigos, a que me vaya mal en la facultad, a no conseguir trabajo… pero esta
vez no. Me arreglé y salí.
ELLA: Estás muy linda.
MUJER: Gracias.
ELLA: ¿y por qué corrías?
MUJER: No se… quizás en un momento sí tuve miedo. Todo se puso
muy oscuro y silencioso. Nunca me gustó el silencio. Y corrí, necesitaba llegar
a algún lugar.
ELLA: Ya estás acá.
MUJER: sí (suspira)
(comienza a amanecer)
MUJER: Nunca había visto un amanecer tan naranja.
ELLA: Acá todos los amaneceres son distintos. Aveces jugamos a
imaginar cómo será al día siguiente.
MUJER: ¿quiénes juegan?
ELLA: Ya los vas a conocer…
(ambas quedan en
silencio mirando el amanecer, el brillo naranja les da en la cara, ambas
cierran los ojos, sonríen y suspiran)
MUJER: ¿quién va a cuidarlos?
ELLA: Vos...
MUJER: No van a poder solos…
ELLA: sí que van a poder, además no están solos.
MUJER: ¡pero no los puedo tocar!
ELLA: ¿los amaste?
MUJER: cada día…
ELLA: entonces no tenés nada de qué preocuparte…
MUJER: A Oscar le gustaba que le preparara el desayuno porque
decía que nunca había podido preparar el café con canela como yo lo hacía. Y
Kevin ¡es tan chiquito!.
ELLA: Esperame acá… (sale
y regresa con un cuenco con agua) Toma, cuando quieras verlos soplá dentro
del cuenco…
MUJER: Gracias.
ELLA: Ahora tenés que cerrar los ojos
MUJER: ¿me va a doler?
ELLA: No, nunca te haría daño. (coloca sus manos sobre la cabeza de la MUJER, breve apagón)
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